National Endowment for the Arts - The Big Read
To Kill a Mockingbird

To Kill a Mockingbird

by Harper Lee

Writing is a process of self-discipline you must learn before you can call yourself a writer. There are people who write, but I think they’re quite different from people who must write.


Harper Lee y los derechos civiles

Los años 30

Más del 25% de la población activa estaba desempleada durante los peores años de la Gran Depresión.

En 1932, Franklin D. Roosevelt obtiene la presidencia con la promesa de su “New Deal (Nuevo trato)”.

De 1931 a 1937 se celebran los juicios a los muchachos de Scottsboro. Nelle Harper Lee tiene 4 años cuando comienzan.

Los años 40

En 1947, Jackie Robinson firma un contrato de béisbol con los Dodgers de Brooklyn.

El presidente Truman pone fin a la segregación en el ejército y a la discriminación en la contratación para puestos federales.

Harper Lee se muda a la ciudad de Nueva York para convertirse en escritora.

Los años 50

El caso Brown contra el Concejo de Educación proclama inconstitucional la segregación en las escuelas.

En Montgomery, Alabama, 1955, Rosa Parks se niega a ceder su asiento en el autobús a un hombre blanco.

Lee acompaña a Truman Capote a Kansas como “investigadora” para su libro A sangre fría.

Principios de los años 60

Matar un ruiseñor se publica el 11 de julio de 1960.

La película llegó en 1962 y gana el Oscar al mejor actor, al mejor guión adaptado y a la mejor ambientación.

El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King, Jr. da el discurso “I Have a Dream” (Tengo un sueño). En 1964, King gana el Premio Nobel de la Paz.

Mediados de los años 60

El Congreso sanciona la Ley de los Derechos Civiles de 1964 que hace cumplir el derecho constitucional a votar.

Malcolm X muere asesinado en 1965.

A pesar de los rumores de una segunda novela sureña, Lee nunca termina otro libro.


Contexto histórico: el sur de Jim Crow

Los ex esclavos y sus hijos tenían pocas garantías de que su libertad adquirida después de la Guerra Civil se mantuviera. Para la década de 1890 había surgido un sistema de leyes y regulaciones comúnmente denominadas Jim Crow; para 1910 todos los estados de la anterior Confederación habían apoyado la legalización de la segregación y la supresión del derecho al voto. La mayoría de los estudiosos creen que el término se originó alrededor de 1830 cuando un juglar de raza blanca se pintó la cara de negro, bailó a saltos y cantó la letra de la canción “Jump Jim Crow”. Al principio, la expresión era sinónimo de términos como persona negra, de color o del despectivo “negro”, pero posteriormente se asoció con este arsenal específico de leyes represivas.

Durante la era Jim Crow, las autoridades estatales y locales instituyeron toques de queda para las personas de color y colocaron carteles de “Sólo blancos” y “Personas de color” en los parques, escuelas, hoteles, fuentes, baños y todos los medios de transporte. Las leyes contra el mestizaje o “cruce de razas” hicieron que todos los matrimonios entre personas blancas y de color fueran no sólo nulos, sino también ilegales. Casi tan mala como la injusticia de las leyes Jim Crow fue la inconsistencia con la que las fuerzas policiales las aplicaban. Mientras que en una ciudad contestar solamente era motivo de risa, al otro lado de la frontera del condado podía llevar a un linchamiento.

Aunque el uso de la violencia para subyugar a las personas de color no era nada nuevo, su carácter cambió bajo las leyes Jim Crow. El número de miembros de grupos sureños partidarios de la supremacía de los blancos como el Ku Klux Klan llegó a los seis millones. Se apoyaba la violencia de masas. La tortura se convirtió en un espectáculo público. Las familias blancas llevaban a sus hijos a presenciar los linchamientos y los vendedores ofrecían las partes del cuerpo de las víctimas como souvenirs. Entre 1889 y 1930, se linchó a más de 3.700 hombres y mujeres en los Estados Unidos, muchos por desafiar las leyes Jim Crow.

Toda esta furia y miedo condujo a los famosos juicios de los muchachos de Scottsboro (1931–37), un conjunto de condenas, anulaciones de sentencias y repeticiones de juicios sensacionalistas de nueve jóvenes afro-americanos acusados de violar a dos mujeres blancas en un tren de Tennessee a Alabama. El testimonio principal era el de una mujer mayor, una prostituta que trataba de evitar que la condenaran.

El jurado se componía exclusivamente de hombres blancos que ignoraron las claras pruebas de que a las mujeres no les había pasado nada. Al igual que en Matar un ruiseñor, un hombre de color acusado de violar a una mujer blanca no recibía el trato normal de presunción de inocencia. En enero de 1932, el Tribunal Supremo de Alabama condenó a muerte a siete de los ocho acusados adultos. Una figura central en el caso fue James E. Horton, un juez similar a Atticus que era miembro del Colegio de abogados de Alabama quien finalmente desafió el sentimientos del público y anuló el veredicto de culpable.

A pesar de éstas y muchas injusticias más, los estadounidenses de color encontraron maneras ingeniosas de resistir y soportarlas. La educación, la religión y la música se convirtieron en su consuelo y salvación hasta que la severa música de Jim Crow finalmente empezó a desaparecer con la acción política organizada del Movimiento de defensa de los derechos civiles.

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