National Endowment for the Arts - The Big Read
The Maltese Falcon

The Maltese Falcon

by Dashiell Hammett

I’m one of the few—if there are any more—people moderately literate who take the detective story seriously.


Hammett y sus otras obras

Al igual que otros escritores, al inicio de su carrera Hammett recurrió mucho a lo autobiografíco. Su primera historia publicada, “The Parthian Shot”, trata de una mujer que abandona a su familia y se dirige al Oeste. Cuando la escribió en 1922, el autor se había mudado de Nueva York a San Francisco. Pocos años más tarde abandonaría también a su propia familia, aunque seguiría manteniendo económicamente a sus dos hijas.

Este temprano intento fue seguido un año después por la exitosa publicación en Black Mask de “Arson Plus”, la primera historia de Hammett sobre un hombre de la agencia de detectives Continental a quien sólo conocemos como “el agente de la Continental” (“The Continental Op”). En el transcurso de pocos años, Hammett habría de revolucionar el género, introduciendo en sus textos innovaciones tales como realismo, nihilismo, detectives falibles y un argot real o inventado por él.

“The Big Knock-Over” (1927) fue el cuento más largo publicado por Hammett hasta ese momento, Muy pronto, el autor comenzaría a escribir una novela por entregas para Black Mask. La serialización le dio la posibilidad de trabajar los textos dos veces: primero como parte de la serie publicada por la revista y luego para su reedición en el formato de libro, bajo el título Red Harvest (Cosecha roja) (1929). En esta obra Hammett reintrodujo al “agente de la Continental” como un antihéroe amoral y solitario que luego de llegar a un pueblo corrupto consigue con toda tranquilidad que dos bandas rivales se enfrenten a morir.

Ese mismo año Hammett escribió otra novela por entregas, La maldición de los Dain (1929), en la que el agente salva a una joven de su adicción a la morfina y de no menos de ocho acusaciones de asesinato. Esta inesperada caballerosidad del agente anónimo era señal de que el autor empezaba a sentirse constreñido por las limitaciones de su personaje.

Junto con El halcón maltés, The Glass Key (La llave de cristal) (1931) contiene algunos de los mejores y más contundentes pasajes en la obra de Hammett. Más que misterio policial, la historia de la desilusión de un manipulador político con su jefe es una auténtica novela de gángsters.

En El hombre delgado (1934), Hammett creó posiblemente sus personajes más perdurables: Nick y Nora Charles, un divertido matrimonio de alta sociedad que entre trago y trago se pone a resolver crímenes. Hammett dedicó El hombre delgado a la dramaturga Lillian Hellman, y hay quienes sugieren que ella escribió la mayor parte del libro.

En realidad, de acuerdo con el académico Richard Layman, Hammett escribió más páginas de las obras de teatro de Hellman que las que ésta escribió de las novelas de aquél. Hammett también le dio a Hellman la idea para su primera obra estrenada en Broadway, The Children's Hour (La calumnia) (1934), y colaboró íntimamente con ella en muchas otras. En todo caso, y a pesar de sus repetidos intentos por escribir una novela que fuera más allá del género policial (su fallida “Tulip”), El hombre delgado constituye la prematura despedida de Hammett como novelista.

Obras de Dashiell Hammett

  • Red Harvest (Cosecha roja), 1929
  • The Dain Curse (La maldición de los Dain), 1929
  • The Maltese Falcon (El halcón maltés), 1930
  • The Glass Key (La llave de cristal), 1931
  • The Thin Man (El hombre delgado), 1934
  • Crime Stories and Other Writings, 2001

Hammett en el cine

Hollywood y El halcón maltés tienen al menos una cosa en común: a los dos los consume la búsqueda de una estatuilla dorada de treinta centímetros de altura. Dado que la mayor parte del diálogo de la película de 1941 fue extraído literalmente de la novela, Hammett habría probablemente merecido un Óscar ex aequo como guionista; su única nominación al premio de la Academia, sin embargo vendría años después, por otra película. Pero aún sin El halcón maltés, Hollywood tiene para agradecerle a Dashiell Hammett no sólo un puñado de buenas películas sino posiblemente la existencia misma de un género.

Al menos en una ocasión, todas las novelas de Hammett fueron llevadas al cine. Décadas después de que Ben Hecht adaptara Red Harvest (Cosecha roja) como Roadhouse Nights (1930), Akira Kurosawa la convirtió en una historia de samurais en Yojimbo (1961), y Sergio Leone extrajo de ella el material para su primer western italiano, A Fistful of Dollars (Por un puñado de dólares) (1964). Paramount hizo en 1935 un primer intento con The Glass Key (La llave de cristal), protagonizada por George Raft, y repitió con mejor suerte en 1942, esta vez con Alan Ladd en el rol estelar. La serie de películas basada en El hombre delgado inmortalizó a William Powell y Myrna Loy como el matrimonio de investigadores privados; la primera secuela, excelente, fue seguida por otras de inferior calidad. En 1978, el guionista de TV Robert Lenski convirtió The Dain Curse (La maldición de los Dain) en una aceptable miniserie, con James Coburn en el papel del agente de la Continental, un rol para el cual no era la mejor elección posible, pero que al menos representó con impecable elegancia.

Mas así como la reputación literaria de Hammett se apoya fundamentalmente en un libro, su legado cinematográfico depende sobre todo de una película. Al adaptar El halcón maltés (1941) para la pantalla grande, John Houston fue escrupulosamente fiel a la novela, cortándola en el lugar justo y enfatizando sus aspectos más relevantes.

El director logró obtener notables actuaciones de un oscuro y doliente Humphrey Bogart, de alguna manera perfecto para el papel del rubio Sam Spade de Hammett, y del resto del reparto. Es una película perfecta, sin el cual el género del film noir sería inimaginable.

Film noir, o “cine negro” es el término bajo el que agrupamos a esas películas de seres caídos y crímenes en blanco y negro—sobre todo negro—que irrumpieron en la pantalla grande en los años 40. Algunos críticos sostienen que el cine negro empezó con una oscura pero deleitable película de Peter Lorre titulada The Stranger on the Third Floor (El extraño del tercer piso) (1940), en cuyo guión colaboró el novelista Nathanael West, pero casi todo el mundo atribuye su origen a El halcón maltés (1941). Este linaje convierte a Hammett en al menos el padrino de cada película de cine negro, desde Double Indemnity (Perdición) (1944) hasta The Usual Suspects (Los sospechosos de siempre) (1995), para cuyo final el guionista Christopher McQuarrie indudablemente se inspiró en “The Big Knock-Over”.

La película por la cual Hammett recibió su nominación al Óscar fue por Watch on the Rhine (1943), una adaptación realizada en colaboración con Lillian Hellman de la obra homónima de ésta. El guión, que sin duda no es de las mejoras cosas escritas por Hammett, perdió merecidamente a favor de Casablanca (1942). Pero quizás el mayor ícono representativo de la trayectoria de Dashiell Hammett se encuentra en el Departamento de Derechos de Autor de la Biblioteca del Congreso: se trata del pájaro negro fabricado especialmente para El halcón maltés. Está hecho de plomo, pero bien vale su peso en oro.

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