National Endowment of the Arts - The Big Read
Bless Me, Ultima

Bless Me, Ultima

by Rudolfo Anaya

A novel is not written to explain a culture, it creates its own.


Rudolfo Anaya nació en el pequeño pueblo de Pastura, cerca de Santa Rosa, Nuevo México, hijo de una granjera y un vaquero. La curandera que presidió su nacimiento colocó herramientas de los dos oficios de la familia cerca del recién nacido, pero éste, sin embargo, intentó agarrar un papel y un lápiz.

A juzgar por sus primeros años, uno habría esperado que entrara gateando en una tienda de artículos deportivos. De niño Anaya pescaba y cazaba y nadaba en el río Pecos. Más tarde, después de que la familia abandonara el campo para ir a vivir a Albuquerque, Anaya se volcó hacia el béisbol y el fútbol americano. A los dieciséis años, mientras hacía de la suyas en los alrededores de un canal de irrigación con unos amigos, Anaya se lanzó de cabeza y se golpeó contra el fondo. Pasaron años de ardua rehabilitación y de lectura postrado en la cama antes de que recuperara por completo la movilidad en el cuello.

Anaya encontró su inspiración durante sus años en la Universidad de Nuevo México. El Chicano Civil Rights Movement (Movimiento de los Derechos Civiles Chicanos) de los años 60, o el Movimiento, alimentó el sueño de Anaya de escribir libros que exploraran su herencia cultural.

Después de obtener su título de grado y maestría (BA y MA), enseñó en escuelas medias, escuelas secundarias y universidades, mientras que de noche escribía. En 1966, se casó con Patricia Lawless, quien compartía su pasión por los libros y el arte de contar cuentos.

Después de más de siete años de escribir y reescribir su novela, Anaya envió su primer manuscrito, Bendíceme, Última, a la pequeña editorial Quinto Sol, en Berkeley. La publicación de la novela vino acompañada de un premio de 1.000 dólares y más tarde la gran editorial Warner Books de Nueva York adquirió los derechos. Desde su publicación en 1972, la novela se ha convertido en parte de las clases de inglés de la escuela secundaria y del pensum de literatura chicana en las universidades. El escritor Tony Hillerman ha alabado a Anaya y lo ha calificado como el “padrino y gurú de la literatura chicana”.

Una entrevista con Rudolfo Anaya

El 4 de enero de 2007, Dan Stone del National Endowment for the Arts entrevistó a Rudolfo Anaya en su casa de Albuquerque, Nuevo México. A continuación se incluye un fragmento de su conversación.

Dan Stone: ¿Creció en un hogar bilingüe al igual que Antonio Márez en Bendíceme, Última?

Rudolfo Anaya: Mis padres sólo hablaban español. Mi padre trabajaba para grandes rancheros y podía comprar y vender ganado, lo que implicaba que podía arreglárselas en inglés. Pero en casa solamente se hablaba español. Fui a la escuela cuando tenía seis o siete años, sin saber inglés, solamente español. Cuando me siento a recordar, creo que debimos tener maravillosos maestros que, en lugar de aislarnos, nos permitieron hacer la transición al mundo de habla inglesa.

DS: ¿Podría describir algunos de los aspectos autobiográficos de su novela?

RA: Bendíceme, Última es autobiográfica en el sentido de que uso mi pueblo, el Río Pecos, la ruta 66, la Iglesia, la escuela, las poblaciones pequeñas y ranchos alrededor del pueblo. Mis padres eran muy similares a los padres de Antonio. Mi madre creció en una familia de agricultores en Porta de Luna. Mi padre creció en el llano como vaquero, así que de niño, yo veía las tensiones que creaban estilos de vida en conflicto.

DS: Es un conflicto interno muy potente.

RA: Antonio también tiene un gran conflicto que los padres parecen imponerle. La madre dice “Nuestra manera de vivir está cambiando. Tienes que tener una educación”. Y una manera de recibir esa educación sería ordenarse sacerdote. Y su padre dice: “No soy muy religioso, y quiero que él sea como yo, un vaquero”. Y ese estilo de vida también estaba muriendo en los años 40 y 50, así que Antonio tiene un gran conflicto interno que tiene que ver con sus raíces familiares.

DS: ¿Cuándo se interesó por la lectura y la escritura y cómo se desarrolló ese interés cuando fue a la universidad?

RA: Convertirse en escritor es un proceso evolutivo. Sufrí una lesión muy grave de la columna vertebral por un accidente cuando estaba en la escuela secundaria, y eso también juega un papel muy importante en mi vida. En cierto modo, ese tiempo de estadía en el hospital y de lidiar con la recuperación y ver a otros chicos de mi edad sufriendo muchísimo, de ver la muerte y después salir de esa experiencia, fue algo muy importante e informativo. Esa fue una de las experiencias que me indicó que tenía que escribir, registrar no sólo lo que me ocurrió a mí, sino lo que les pasaba a la gente a mi alrededor.

DS: ¿Fue difícil desarrollar su propia voz y romper con lo que le habían enseñado en la Universidad de Nuevo México?

RA: Sí, empecé la universidad en 1958 y, en aquel entonces, había muy pocos estudiantes chicanos en el campus, y muy pocos en la cátedra de inglés que estudiaran literatura inglesa. Así que, durante un largo período de tiempo estuve muy solo. Era una lucha. Mi compañero era un diccionario y pasaba horas y horas en la biblioteca, leyendo e investigando. Y tuve muy buenos profesores. No eran profesores chicanos, pero eran muy buenos profesores. Fueron guías y me ayudaron.

DS: ¿Conoció a alguna curandera cuando era joven?

RA: En mi niñez, las curanderas era gente que ayudaba cuando iba a nacer un bebé, o tal vez cuando alguien se quebraba un brazo o se caía de un caballo, o no podía ir al médico. En Bendíceme, Última, tomé ese mundo tan real de mujeres que son sanadoras, o curanderas, pero lo empujé un poquito hacia la brujería para introducir el conflicto entre el bien y el mal.

DS: ¿Para quién escribe y por qué?

RA: Creo que la respuesta es que escribo porque tengo que hacerlo. Después, me viene a la mente la idea de comunidad. Sí, escribo para mi comunidad de Nuevo México, el mundo hispanoparlante, pero también para todo el mundo. A veces estoy escribiendo y pienso en una persona, un familiar, o a veces un crítico, y me digo “Esto es para ellos”.

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