National Endowment for the Arts - The Big Read
Bless Me, Ultima

Bless Me, Ultima

by Rudolfo Anaya

A novel is not written to explain a culture, it creates its own.


Vida y tiempos de Rudolfo Anaya

Los años 30

Franklin Delano Roosevelt es elegido presidente de Estados Unidos en 1932.

Rudolfo Anaya nace el 30 de octubre de 1937 en Pastura, Nuevo México.

Los años 40

En 1941, las fuerzas japonesas bombardean Pearl Harbor; Estados Unidos ingresa a la Segunda Guerra Mundial.

Los hermanos de Anaya pelean en la Segunda Guerra Mundial.

En 1945, un grupo de científicos pone a prueba la bomba atómica en Nuevo México y posteriormente los Estados Unidos la lanza sobre Japón, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial.

Los años 50

Dwight D. Eisenhower jura como presidente de los Estados Unidos en 1953, consolidando un período de prosperidad económica.

En 1953, Anaya queda temporalmente paralítico en un accidente de buceo.

Los años 60

En 1966, César Chávez organiza un grupo de recolectores de fruta de California en huelga, lo que lleva a un boicot de las uvas que se prolonga cinco años.

En 1963, Anaya se gradúa de la Universidad de Nuevo México con un título (BA) en inglés y en 1966 se casa con Patricia Lawless.

Los años 70

En 1970, se realiza una manifestación en Los Ángeles para protestar el alto número de bajas de soldados/conscriptos latinos en la Guerra de Vietnam; el resultado fue que murieron tres, incluyendo un reportero del Los Angeles Times, Rubén Salazar.

En 1972, se publica Bendíceme, Última.

En 1979, Anaya recibe una beca literaria del NEA (NEA Literature Fellowship).

Los años 80

En 1986, la Ley de Reforma y Control de Inmigración (Immigration Reform and Control Act) instituye sanciones por contratar a indocumentados y refuerza el control de la frontera con patrullas.

Anaya viaja a China en 1984 y más tarde, en 1986, publica su diario de viajes, A Chicano in China (Un chicano en China).

Los años 90

En 1993, muere César Chávez.

En 1995, Anaya publica Zia Summer (Bajo el sol de verano), su primer misterio protagonizado por el detective Sonny Baca.

Los años 2000

En el año 2000, se publica Elegy on the Death of César Chávez (Elegía por la muerte de César Chávez) de Anaya, el libro es un poema a la muerte de Chávez.

En 2002, el Papa Juan Pablo II canoniza a Juan Diego Cuauhtlatoatzin como el primer santo indígena de las Américas.

Anaya recibe la Medalla Nacional de las Artes en 2002.

La esposa de Anaya, Patricia, muere en enero de 2010.


El Nuevo México de Anaya

Al igual que Antonio Márez, el protagonista de Bendíceme, Última, Rudolfo Anaya creció en Nuevo México bajo la sombra de la Segunda Guerra Mundial, en la que sus hermanos lucharon en el extranjero. Era solo un muchacho en 1945, y no podía estar consciente de que, a menos de un día de viaje a caballo, en Los Álamos, Nuevo México, científicos del gobierno habían fabricado la bomba atómica que, de una manera atroz, fin a la guerra en el Pacífico.

El Nuevo México rural de mediados del siglo XX había sido durante mucho tiempo una tierra de tradiciones mexicanas e indígenas norteamericanos, por una parte cautivada por los avances de la civilización y, por otra, resistente a ellos. Las tribus Hopi, Navajo y Pueblo habían vivido de la naturaleza y cultivado la tierra allí durante siglos. Cuando los españoles llegaron en 1540, eran forasteros. Pero la religión en la que creían, las leyes que impusieron y el idioma que trajeron, echaron raíces.

El corredor del Río Grande es la cuna de las tribus Pueblo, Navajo y Apache, un escenario espiritual que nutre la ficción de Anaya. Como Anaya ha dicho: “En este contexto llegaron los españoles y los mexicanos con la religión católica y después llega la América anglosajona. Así que tenemos un lugar fascinante en el que estas culturas se mezclan, aprenden unas de otras y, bastante a menudo, entran en conflicto”. El cuerpo del folclore español y mexicano, llamado cuentos, fue transmitido oralmente de una generación a otra y contiene las bases de los valores y las creencias de Nuevo México. A través de Última y Antonio, Anaya ha creado su propia narrativa que tiene tanto de nueva como de tradicional.


Los milagros y la magia en Bendíceme, Última

Nadie duda de la existencia del misterio y de la magia en Bendíceme, Última. Los milagros, señales y símbolos forman una rica parte de la cultura católica de Nuevo México en el mundo de Anaya, un escenario único en el que, durante cuatrocientos años, el catolicismo ha crecido con fuerza a la par de las religiones de los indios Pueblo. Mucha de la lucha de Antonio surge de su deseo por comprender el origen “correcto” de estos milagros: la iglesia católica o la curandera.

El catolicismo le ofrece a Antonio una manera prescrita de ver el mundo. Diligentemente aprende su catecismo, creyendo que la revelación vendrá después de que el cuerpo de Cristo entre en él durante su Primera Comunión (Eucaristía). Adora a la Virgen de Guadalupe, la santa patrona de su pequeño pueblo en Nuevo México, porque representa el perdón. María, la madre de Antonio, es una católica de gran devoción que lo empuja hacia el sacerdocio.

Última nunca contradice a María, pero sus métodos de sanación tradicional son diferentes. Como dice Antonio, “[una curandera es una mujer], sabía de hierbas y los remedios de los antepasados. Mujer milagrosa que curaba a los enfermos… Y puesto que una curandera tiene tales poderes, había la sospecha de que ella misma practicaba la brujería”.

En la novela, estos dos puntos de vista, el de la Iglesia y el de la curandera, a menudo entran en conflicto. El catolicismo venera a la Virgen María, pero la obra de teatro de Navidad de la escuela de Antonio se burla de ella. El pueblo denigra a Última como bruja, pero cuando el sacerdote no puede curar, algunos de los vecinos del pueblo le suplican que use sus poderes.

Última no le dice a Antonio en qué tiene que creer, sino cómo tomar decisiones. Al igual que su padre, ella quiere que Antonio sea capaz de pensar por sí mismo. Al final de la novela, como Rudolfo Anaya ha dicho “Antonio explora la naturaleza con la suficiente profundidad como para ver que Dios está en la naturaleza, no sólo en la Iglesia”.


La Santa Patrona de México (La Virgen de Guadalupe)

Doce años después de que los exploradores españoles desembocaran en tierras mexicanas, se produjo el milagro de la Virgen de Guadalupe. En 1531, la madre de Jesús de piel morena le apareció varias veces a un indio campesino llamado Juan Diego, un converso católico. Pidió que le construyeran una iglesia en el lugar. Juan Diego le contó a un Obispo lo que había ocurrido, y por supuesto no le creyó. Entonces apareció una colorida imagen de la Virgen en la capa de Diego para validar los hechos. Este milagro condujo a la conversión al catolicismo de unos nueve millones de indios mexicanos. El Vaticano reconoció este milagro en 1745 y la imagen de la Virgen ahora cuelga sobre el altar de la Basílica de Santa María de Guadalupe en la Ciudad de México.


Leyendas en la Novela

La llorona
El origen de la leyenda de la llorona ha sido parte de la cultura del Suroeste desde la época de los conquistadores. Las historias varían, pero todas hablan de este bello y atemorizador espíritu, con cabello largo y negro y vestido blanco, que pertenece a una madre maldita que busca a sus hijos, a los que ahogó, por los lagos y ríos. Los padres han usado esta historia para educar a sus hijos, diciéndoles que la despiadada llorona se los llevaría a una tumba con agua si se quedaban fuera hasta tarde en la noche. En Bendíceme, Última, Antonio tiene una terrible pesadilla:
“Es la llorona —gritaron mis hermanos, temerosos—, la vieja bruja que llora por las riberas del río en busca de la sangre de los muchachos y de los hombres para bebérsela”.

La leyenda de la carpa dorada
Anaya creó esta historia, que se inspira en la mitología cristiana, y en la de las tribus Azteca y Pueblo. El joven Antonio oye hablar de la carpa por primera vez de boca de sus amigos Samuel y Cico. De manera similar a la historia de Noé y el diluvio del Antiguo Testamento, esta historia advierte que, a menos que la gente deje de pecar, la carpa provocará una inundación para purgar su mal. Antonio cree en la historia, pero no puede reconciliarla con su catolicismo. Después de oírla por primera vez, dice que “las raíces de todo lo que siempre había creído parecían tambalearse”. Luego, cuando ve la carpa, queda maravillado por su belleza y se pregunta si una nueva religión podría incorporar la carpa dorada y el catolicismo.

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